La Ilíada

 

(Se encuentra narrador con Homero)

N – Homero, ¿tenés alguna historia para contar?

H – Sí, tengo una que acabo de terminar. ¿Vamos a contarla?

N – Dale!

(Salen de escena, se apartan y comienzan a narrar)

 

 

 

1 ESCENA)

 

(Júpiter sentado en el centro. Las diosas Minerva, Juno y Venus a su izquierda, conversando entre ellas. Mercurio al otro lado. Todos comiendo y disfrutando el gran banquete.)

 

N – Cierta vez en el Olimpo los dioses griegos celebraban las bodas de Tetis con Peleo con un gran banquete.

Habían sido invitados todos los dioses excepto la diosa Discordia, a quien Júpiter excluyó porque siempre turbaba el bienestar y la armonía de sus vecinos.

 

(Entra Discordia, mira con bronca y celos a todos los dioses y las diosas que disfrutaban el banquete)

D – (enojada, con mucha maldad) ¿Así que están todos de fiesta y ami no me invitaron? (hace aparecer en sus manos una manzana de oro y dice a Júpiter mientras le da la manzana) Ya van a ver!

J- (se pone de pie y levanta la manzana leyendo lo que dice) A la más hermosa.

(Las tres diosas pelean por conseguir la manzana)

J- (fuerte, casi gritando, para poder poner fin a la situación) Basta!

(llama a Mercurio) Mercurio! (como mercurio no presta atención lo llama de nuevo, más fuerte) Mercurio!!

Mercurio – Si señor, ¿Qué pasa? ¿qué necesita?

J- Tengo un trabajo para ti. Tienes que llevarte a estas tres diosa a la tierra, a hablar con Paris. Tiene cual de las tres merece la manzana, cuál es la más hermosa.

Mercurio – ( le dice a Júpiter) Si señor. (Ahora le habla a las diosas) Vengan conmigo por favor.

(salen los cuatro)

 

 

2º ESCENA)

 

 

Mientras habla el narrador:

(Paris está primero sentado)

 

N- Paris descansaba tranquilo, en una noche sin luna ni estrellas, cuando de pronto, el bosque se iluminó como alumbrado por toda la bóveda celeste. Y entre haces de luminosos rayos, vestidas de resplandores las tres delicadas figuras de las diosas.

(Entran las tres diosas y mercurio)

 

Diálogo entre Mercurio y Paris

N - Fue la acariciante voz de Juno la primera en manifestarse.

 

J – (abrazando a Paris y llevandolo hacia adelante) Hermoso Paris, si me eliges a mi Juno, diosa de dioses y esposa de Júpiter como la más hermosa, te prometo soberanía y fuerza sobre cien pueblos.

Minerva – (sacando a Juno, tomando a Paris de la mano y llevandolo de nuevo un poco hacia atrás) Paris, Si te decides por mi belleza, te haré tan sabio como los dioses y ya no habrá imposibles para tí.

V – ¿Acaso crees que el poder y la sabiduría bastarán a tu felicidad?. ¡Que gran error!. Si me eliges a mi, te daré amor con la mujer más hermosa del mundo, Helena de Troya.

 

 

Helena y Menelao (Mientras habla el narrador, pasan caminando por adelante, despacito, Helena se va luciendo).

 

N – Sin interrumpirse, Venus elogió ante el joven la inigualable hermosura de Helena, esposa de Menelao, rey de Esparta.

Paris la escuchaba embelsado mientras admiraba la prodigiosa figura tenía ante sí y conmovido por aquella no pudo menos que entregarle a Venus la manzana de oro que guardaba en su mano. He aquí como Venus fue proclamada la reina de la hermosura.

 

(se van Mercurio, Juno y Minerva)

(Paris acompañado por venus se va por el otro lado. Vuelven y ya están en escena Helena y Menelao)